Comer con los sentidos

Usamos cada uno de nuestros cinco sentidos en diferentes circunstancias de nuestra vida cotidiana, es algo para nosotros tan natural que muchas veces no nos damos cuenta lo importante que estos resultan en nuestro día a día. Sabemos que con nuestros ojos vemos, con la nariz olemos, con la piel palpamos o sentimos, con nuestras orejas oímos y con nuestra boca gustamos o saboreamos. 450_1000

Pero cuando comemos no solo usamos nuestro sentido del gusto, todos los sentidos se unen para crear una experiencia completa.Palacio-Real-de-Madrid-comedor-real Es por eso que en los últimos años a la presentación de los platos y la decoración de los restaurantes o establecimientos donde se venden alimentos se les da mucha importancia, como decimos “todo entra por los ojos”, incluso antes de probar un alimento, es importante que este sea visualmente atractivo, que el lugar donde nos encontremos sea acogedor y que el conjunto de estímulos visuales nos generen confianza y nos inviten a comer.

 

De igual manera el olfato es muy importante, por medio de este sentido sabemos si un alimento se encuentra en buen estado o no, también al llevar un alimento a la boca, el órgano más externo con el que este se encuentra es con la nariz. woman-smelling-hamburger-while-holding-appleOlemos y nuestro organismo crea un conjunto de sensaciones previas al acto de comer, salivamos, literalmente se nos hace agua la boca y creamos una idea del sabor de determinado alimento. También los sonidos que nos rodea afectan nuestra experiencia a la hora de comer, escuchar el crujir de una papa frita, la música que ambienta un restaurante y el sonido de los cubiertos al tocar la cerámica son algunos ejemplos de sonidos presentes a la hora de comer que se nos hacen muy comunes, pero que influyen a favor o en contra de lo mucho que disfrutemos una comida.

 

Sabemos que dentro de nuestra boca logramos percibir sabores. La ciencia ha demostrado que en la lengua se encuentran las papilas gustativas y que estas se distribuyen por toda su superficie, pero que reaccionan diferente a los sabores según su ubicación. Pero en nuestra boca no solo gustamos, también percibimos la textura de un alimento, disminuiría mucho nuestra experiencia a la hora de comer si solo percibiéramos el sabor de un pollo frito, pero no sintiéramos como su capa exterior es crocante y su interior es jugoso. 0ea3007cdf837abc04781a7bd5ff3b9f--smiley-feelingsTambién identificamos la temperatura de un producto, una cerveza o una malteada a temperatura ambiente o apenas “fresca” no se disfruta de la misma manera a que si se consumiera “bien frío”.

 

Esto es para dejar claro que así como la gastronomía va mucho más allá de la cocina, el acto de comer traspasa las barreras del sabor, porqué también comemos con los ojos, la nariz y las orejas y prueba de ello es que cuando no contamos con uno de estos sentidos o estos se encuentran disminuidos (como en el caso de una gripe) el comer un alimento que en circunstancias normales nos generaría una experiencia placentera, puede convertirse en algo totalmente desagradable.

 

Juan Camilo Quintero

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